Cómo escribir un relato corto

Con mucha probabilidad, leer mucho y seguir a los grandes maestros, sea una de las mejores maneras de comenzar a prepararte para la tarea de convertirte en un buen narrador de relatos cortos. Edgar Allan Poe, uno de los grandes genios del relato, cuyos finales nunca han dejado a nadie indiferente, elaboró un fantástico decálogo con diez consejos sobre cómo escribir el perfecto relato.

Sin embargo, cada autor, género e historia tiene su propia personalidad, características y necesidades. No hay una fórmula mejor que otra, pero sí hay métodos que se adaptan de manera más adecuada a tus preferencias. Es necesario probar con diferentes tácticas para descubrir cuál te funciona mejor. El objetivo último consiste en conseguir tu propio método de trabajo y que te marche bien a ti, independientemente de que a otros les vaya mejor cualquier otro.

¿Por qué un relato corto? Los relatos cortos no solo atrapan con facilidad al lector, sino que crear un principio, un nudo y un desenlace nos llevará mucho menos tiempo. Es una manera fantástica de dar a conocer nuestro arte y de iniciarnos en el mundo de la escritura.

Una vez has decidido que vas a escribir un relato y, antes de meterte de lleno en cómo lo quieres hacer, lo primero será pensar qué deseas contar.

Vamos a ver cómo puedes encontrar el tema que vas a desarrollar.

A la caza del tema de nuestro relato

Desde el inicio de los tiempos hasta ahora, la humanidad ha escrito siempre alrededor de ocho temas básicos (la búsqueda, la realización existencial, las relaciones, etc.). Hacer un exhaustivo listado de estos no tiene mucho sentido, ya que está todo dicho desde hace tiempo.

Lo importante es contarlo de forma interesante, y esto solo lo lograrás rebuscando e indagando en tu interior. Quizás hablando de algo que pueda parecer intrascendente puedas escribir un relato maravilloso porque sea a través de este tema como consigas exteriorizar algo que sea muy tuyo. Cuenta historias que hablen de los temas de siempre pero hazlo como solo tú seas capaz de hacerlo. Escoge algo que te haga sentir la necesidad de sentarte a escribir.

Un requisito indispensable en el relato es su corta longitud, por lo que no es viable, al desarrollar el tema —sea cual sea el que hayas elegido —contar cada detalle, sino desplegar aquellos aspectos que sean imprescindibles con el fin de crear la atmósfera necesaria, contar la historia que tienes en mente o conseguir en el lector las expectativas que te hayas trazado.

Una vez hemos elegido el tema, tenemos que buscar quién será nuestro protagonista: ese elemento importante que va impulsar la trama. También podemos escoger otros personajes para apoyarlo, como veremos a continuación.

Momento del casting: protagonista y personajes de nuestra narración

Construir bien a tus personajes hará que tu historia tenga mayor calidad. Es importante que el lector sea capaz de ver la trama a través de estos y que se sienta que puede calzarse sus zapatos.

  1. Protagonistas: el protagonista es el personaje principal, no es necesariamente ni el narrador (como veremos más adelante), ni el bueno de la historia: es el que toma las decisiones que impulsan la narración y le dan significado. Incluso puede tratarse de un animal, un objeto o cualquier otra cosa. Si quieres convencer a tus lectores de lo que les cuentas, el primero que debe experimentar la historia es el protagonista.

Lo habitual en la mayoría de las historias es que sea el héroe, aunque muchos relatos que cuentan con un antihéroe como personaje principal han tenido un enorme éxito. El antihéroe no tiene por qué ser un delincuente, sino alguien que carece de los valores propios del héroe.

También puede haber varios protagonistas, aunque esto es más propio de narraciones extensas. En caso de introducir más de uno, es importante dejar claras las características que diferencian a unos de otros.

Antes de decidir los valores que tendrá el personaje principal de tu relato prueba a cuestionarte lo siguiente: ¿Qué tipo de protagonista, héroe o antihéroe me ayudará a transmitir mi idea mejor? ¿Qué diferencia a mi personaje del resto? ¿Posee alguna característica que destaque? ¿Qué relación tiene con el escenario?

  1. Personajes secundarios: sirven para complementar la historia o construir sensaciones. Un relato debe tener poca extensión, así que solo introduzcas los personajes que vayan a influir de manera clara sobre la trama. Los secundarios pueden ser tanto aliados como enemigos del protagonista; estar presentes todo el relato, o aparecer y desaparecer en momentos estratégicos.

¿Ya has elegido a tu protagonista y a los personajes secundarios? Ahora toca saber cómo lo vas a contar. Descubrir qué tipo de escritor eres es fundamental para que planifiques (o no) tu historia.

Conociéndote a ti mismo: tipos de escritor

Si alguna vez has escrito algo, probablemente te vas a sentir identificado con alguno de estos tres perfiles. Y si aún no has probado a escribir, verás que encajarás a la perfección en uno de ellos.

Existen tres tipos en líneas generales.

  1. Escritores de brújula: con un solo punto de partida y una vaga idea de un lugar, de un personaje, o de un suceso, se lanzan a narrar la historia sin ningún tipo de planificación. Tienen que descubrirla a medida que escriben.
  •  Desventajas: costoso trabajo de edición, bloqueos creativos o historias caóticas y con errores.
  • Ventajas: No necesitan más que una pequeña idea para comenzar, tienen una experiencia muy parecida a la de su futuro lector al ir descubriendo la historia y, por último, pero no menos importante, pueden explorar y divertirse.

  1. Escritores de mapa: se suelen sentar varias semanas e incluso meses —en el caso de novelas —a planificar con todo tipo de detalles sus personajes, lugares, giros en la trama, etc.
  • Desventajas: puede resultar aburrido saber lo qué va a ocurrir todo el tiempo y además, durante la etapa de planificación, seguramente no escriban nada.
  • Ventajas: evitan el bloqueo del escritor, saben con cierta flexibilidad cuánto tardarán en escribir y tienen que resolver menos problemas de coherencia en la historia.

  1. Escritor híbrido (a medias entre mapa y brújula): no todos los escritores de brújula escriben sin planificar absolutamente nada, ni todos los de mapa tienen una guía perfectamente detallada, sobre todo porque siempre surgen alternativas mejores e imprevistos.

Haz algunos experimentos y trata de averiguar qué tipo de escritor eres.

Vayamos al siguiente paso: cómo quieres contar tu historia.

El punto de vista narrativo idóneo para nuestro relato

Lo que vas a escribir tiene que ser observado desde un punto de vista, el del narrador. Básicamente tenemos dos tipos:

  1. Narrador en primera persona: es el propio personaje quien narra. Es la mejor opción si quieres mostrar todos sus conocimientos y emociones. Este narrador está dentro de la cabeza del personaje y a los demás los verá como un narrador en tercera persona, que viene explicado en el siguiente punto.

  1. Narrador en tercera persona:
  • Limitado: pensemos en el narrador como si fuera una cámara que el personaje lleva: tiene la capacidad de ver lo mismo que ve el personaje o escucharlo si este piensa en voz alta. Aquí, por ejemplo, la historia podría ser contada por un amigo del protagonista, su perro o alguien que le acecha.
  • Omnisciente: usa el punto de vista del protagonista, lo sabe todo acerca de él, pero el conocimiento que tiene del resto de personajes es limitado y depende de lo que sepa el protagonista. Cuando el narrador accede a escenas en las que el protagonista no está, se comporta como un espectador. En un momento determinado, este narrador puede, incluso, desvelar su futuro o saber cosas que los mismos personajes desconocen.

Más allá de elegir un tipo de narrador u otro, lo importante es que seas coherente con el que has elegido. Cuando hablamos de relato, lo más adecuado es no cambiar de narrador durante toda la historia, esto es más propio de las novelas, en las que puedes cambiar de capítulo cuando adoptas una perspectiva nueva.

Ahora pensemos en otro factor muy importante a la hora de contar la historia. ¿Desde qué perspectiva temporal la vas a narrar?

Repasando los verbos: el mejor tiempo narrativo para nuestra historia

Tenemos dos opciones: presente y pasado.

Se trata de una elección que va a influir sobre todo en el ritmo de la historia. Tanto uno como el otro tiene ventajas e inconvenientes.

Es importante que te cuestiones varias cosas antes de seleccionar el tiempo narrativo adecuado para tu relato: ¿Voy a narrar acciones que ocurran en diferentes tiempos? ¿Es imprescindible que ocurra en presente o en pasado? ¿En qué tiempo verbal me resulta más cómodo escribir?

Vamos a ver cómo funciona cada uno de los tiempos.

  1. Presente: cada vez son más frecuentes los relatos narrados en este tiempo, en los que la acción va sucediendo a la vez que se cuenta. Es por ello por lo que se le llama narración simultánea: los verbos de acción están en presente y los pensamientos van surgiendo al mismo tiempo que ocurre todo en la historia.

Es muy adecuado para dar inmediatez y darle al lector la sensación de que el final no está escrito. Le otorga agilidad al relato ya que no se presta tanto a descripciones y reflexiones, lo cual es ideal para un formato narrativo de poca extensión. Si lo pensamos bien, no resulta muy natural que un personaje que cuenta todo segundo a segundo se detenga a describir algo de manera detallada, aunque, por supuesto, se puede hacer.

  1. Pasado: es el más clásico. La acción transcurre como si todo hubiese pasado hace tiempo. Resulta muy natural, porque es como cualquiera te contaría una historia que le ha sucedido. Te da, además, mucha holgura para hacer reflexiones o descripciones.

Aunque no es tan inmediato como el presente, el lector tiende a vivir la historia contada en pasado como si estuviese sucediendo en ese mismo momento.

  1. Flashback: el narrador cuenta desde el presente algo que sucedió tiempo atrás. Esta forma de escribir puede eliminar parte de la intriga: por ejemplo, si un personaje está recordando una historia relacionada con crímenes, ya sabemos que, hasta ese momento, no muere.

A la hora de escribir entraña cierta dificultad, hay que mirar con lupa qué información se adelanta porque podemos estropear la trama. Es imprescindible escoger bien cuándo hay que emplear los tiempos verbales en presente y cuándo en pasado.

Lo que no resulta en absoluto conveniente es mezclar tiempos verbales diferentes en pocas líneas. El lector se haría un lío y no sabría en qué momento de la acción se encuentra.

Seguramente te estés preguntando ahora por los tiempos verbales en futuro. Estos los vamos a utilizar cuando el narrador cuente acontecimientos que aún no han sucedido: premoniciones, amenazas, etc. Generalmente, el futuro va a conseguir que el lector quiera saber qué va a pasar. Es una buena manera de darle impulso a nuestro relato.

Otro uso del futuro es el de las anticipaciones hechas por el narrador, que aumentan la tensión y sirven para mantener enganchado al lector.

Ya tenemos muchas cosas elegidas: el tema, el punto de vista narrativo, el tiempo verbal… pues vamos a ponernos manos a la obra y comencemos a escribir ese fantástico relato.

Cogiendo la pluma: escribamos el inicio de nuestro relato

El inicio es primordial para mantener interesado al lector, así que es muy importante elaborar un buen comienzo. Existen multitud de maneras interesantes de iniciar tu relato para atrapar al lector. Lo aconsejable es probar con unas cuantas y quedarte con la que mejor se adapte a tu estilo. Con el tiempo, esos inicios saldrán por sí solos de tu cabeza.

Hemingway nos aconsejaba, para iniciar un relato, el uso de frases breves. A veces cuanto más sencillo y tranquilo sea el inicio, más eficaz resulta.

En otras ocasiones, el uso de un flashback, del que ya hemos hablado en el apartado anterior, tiene la capacidad de meter al lector en la historia desde la primera frase. Un momento clave del personaje puede ser el perfecto pistoletazo de salida de nuestra obra maestra.

También podemos probar con una frase contundente pronunciada por el protagonista, una leve descripción de este o una confesión.

…¿Y si comenzaras tu relato por el final? ¡Ahí lo dejo!

Bueno, ya está escrito ese inicio que va a enganchar al lector. Vamos ahora a por la trama.

Metidos de lleno en el relato: la trama

Un desarrollo eficaz de la trama es imprescindible para mantener la atención del lector. Hay varios elementos de esta que es importante conocer con el fin de que no resulte plana e insípida.

  1. Trama principal: durante la primera parte de la trama debe aparecer la situación o acontecimiento que va a alterar el equilibrio de las circunstancias. La aparición del conflicto es la puerta de entrada hacia el desarrollo, el motor de nuestra historia. Siempre hay un obstáculo al que el protagonista debe enfrentarse o un objetivo que espera alcanzar.

Hacia la mitad de la trama, debemos introducir el clímax: el momento en que el protagonista supera el conflicto o toma la resolución de solventarlo. Este actúa como nexo entre desarrollo y desenlace.

  1. Tramas secundarias: son tramas con una estructura igual a la de la principal, pero se desarrollan en un tono de menor importancia y están sujetas a esta con el fin de reforzarla. En el caso del relato corto, la aparición de una trama secundaria podría darle excesiva complejidad a una narración de poca extensión, aunque se puede esbozar e introducir si se hace con maestría.

Al crear tramas, es importante pensar el orden en el que irán apareciendo los acontecimientos. Puede estar en orden cronológico, o puede que te parezca más atractivo ir saltando atrás y adelante en el tiempo.

Existen dos tipos de saltos que alteran el orden del transcurrir del tiempo: flashback (saltos hacia atrás, que ya hemos explicado) y las prolepsis (anticipan una escena posterior, como ya comentamos en el uso del futuro en los tiempos narrativos).

Hablar de capítulos en un relato no es muy habitual, aunque si la extensión de este lo requiere, podría dividirse para dar un descanso al lector y presentar un aspecto del conflicto diferente a la que el protagonista deberá hacer frente. Podremos aprovecharlo para cambiar de escenario, de momento en el tiempo o de protagonista, si nuestro relato tiene más de uno.

Ha llegado el instante de enfocarnos en el final: lo que va a cerrar nuestro relato de manera redonda y le va a dar ese punto de calidad que hará que el lector regrese una y otra vez a nosotros en busca de más.

 

Buscando el punto final para cerrar nuestra narración

Con mucha probabilidad escribir un buen final sea lo más complejo de todo. Hay finales que componen un círculo con el inicio del relato; otros que se quedan completamente abiertos y otros que en los cuales surge algo que nos genera sorpresa.

De alguna manera, todo comienzo lleva consigo ya la profecía de su final.

Hay quienes piensan que el final es lo único que importa, ya que muchos lectores, por muy bueno que sea el relato, si el final les parece decepcionante, olvidan cualquier gran momento que hayan vivido mientras leían el resto de la narración.

Vamos a ver unas cuantas técnicas que pueden resultar eficaces para que construyas un final inolvidable:

  1. Ofrece información acerca del futuro de los protagonistas: Si el lector se encariña con los personajes y les dejamos dudas sobre qué será de ellos, puede que se sientan insatisfechos y que no quieran volver a leer otro relato nuestro.
  2. Sorprende al lector: Evitemos el tan temido “se veía venir”. Siempre hay que superar las expectativas, hay que huir de los finales previsibles y aburridos.
  3. Ten mucho cuidado con la extensión: No te extiendas con largas explicaciones, pero tampoco lo hagas tan corto que dé la impresión de que no has sabido bien cómo terminar la historia. Un resumen del relato podría ser tedioso, al igual que las detalladas explicaciones de cada por qué. Un cierre filosófico, unas frases lapidarias o una imagen fuerte pueden hacer que el final de tu narración sea inolvidable.
  4. Deja atados todos los cabos: Cuando iniciamos la historia siempre planteamos una serie de problemas o preguntas, así que antes de poner el punto final, asegúrate de que todo haya quedado atado y de que no se hayan producido incoherencias.

Ya has escrito ese final inolvidable que hará que el lector haya quedado boquiabierto. Ahora viene una de las cosas que, aunque parece muy simple, a veces cuesta bastante: dar con el título adecuado para tu relato.

Pequeño pero importante: el título de nuestro relato

Decía Benedetti, y con mucha razón, que “una parte importante de un cuento es el título: lo ilumina”. No debe desvelar el misterio, ha de sugerir, atraer y mantener el estilo de la historia. ¿Cómo buscar el adecuado?

  1. Muchas veces, el título lo encontraremos en el propio texto. Un fragmento de diálogo sugerente, por ejemplo, puede hacer las veces de título.
  2. Piensa en tu relato y trata de responderte a: ¿qué cuenta mi historia? ¿de qué va? ¿qué sensaciones transmite? La respuesta a alguna de esas preguntas puede darte la solución.
  3. Busca en otros relatos. Analiza los de otras historias similares cuyos títulos te gusten. Piensa en por qué te gustan y qué crees que es lo que los convierte en buenos títulos.

Existen varias fórmulas que suelen dar resultados efectivos: “sustantivo + de + sustantivo” o “sustantivo + adjetivo”, nombres de personajes, una sola palabra que tenga fuerza, una frase hecha o expresión habitual, etc.

Ya hemos terminado nuestro fantástico relato y le hemos puesto un buen título. No olvides nunca revisarlo para evitar errores de ortografía, el uso excesivo de algunos términos, erratas o problemas de coherencia que se te puedan haber pasado por alto. Si puedes, muéstraselo a alguien de confianza que te de una primera impresión sincera sobre tu relato.

Ahora te queda hacer lo más importante: practicar mucho y ser feliz escribiendo.


Relatos que recomendamos y nos han encantado

Con finales inesperados y voces narrativas nada usuales

A continuación te dejamos algunos ejemplos que pueden inspirarte para crear una voz narrativa que se salga de lo habitual o para darte una idea de un final inesperado.

¡Comparte este contenido!
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Reddit
Reddit
Pin on Pinterest
Pinterest

Deja un comentario